Ceuta y Melilla, dos escollos – Jeune Afrique

El 7 de abril, tras un año de distanciamiento, el jefe del Gobierno español, Pedro Sánchez, viajó a Rabat para reunirse con su homólogo Aziz Akhannouch y el rey Mohammed VI y sellar a bombo y platillo la reconciliación entre España y Marruecos.

Tras la audiencia real, Rabat y Madrid había anunciado la elaboración de una hoja de ruta de dieciséis puntos que regularía las nuevas relaciones entre ambos reinos. Especialmente esperado: la normalización de las relaciones comerciales y aduaneras entre el reino y las dos presidencias españolas Ceuta y Melilla.

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Al día siguiente de esta operación diplomática, Pedro Sánchez había planteado la posibilidad de reabrir las fronteras y aduanas entre Marruecos y el enclave de Melilla (cerrada desde 2018) y la instalación de aduanas comerciales para el enclave de Ceuta, una antigua petición de Madrid.

Una forma de que el jefe del Gobierno español responda a su oponentes políticos, que creen que Madrid no ha recibido nada de Marruecos a cambio de su cambio diplomático en el Sáhara.

Inflación récord

Cuando las fronteras reabrieron a mediados de mayo, las aduanas comerciales permanecerán cerradas cuatro meses después del compromiso de Sánchez. Sin embargo, la economía de los dos enclaves españoles depende del comercio transfronterizo. Ahora están al borde de la asfixia.

Sobre todo porque si el comercio legal en Melilla está detenido desde 2018, el comercio de contrabando en Ceuta también está bloqueado por las autoridades marroquíes desde octubre de 2019 y marzo de 2020. Abeja Melilla.

Alarico Orozco

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