España asiste al final de su ‘movida’ política

Se suponía que iban a «regenerar» el escenario político español con «otra forma de mantener las relaciones con los ciudadanos, que desconfiaban cada vez más de los partidos existentes a raíz de la crisis de 2008», como escribió en nuestras columnas el politólogo Fran Delgado Morales. en vísperas de las elecciones generales de 2015. Ese año, Pablo Iglesias (37) al frente de la joven formación de izquierda radical Podemos y Albert Rivera (36), líder del partido liberal Ciudadanos, querían acabar con los dos partidos sistema en el que el Partido Popular (PP) de centro-derecha y el Partido Socialista Obrero (PSOE) se han sucedido desde la restauración de la democracia a finales de los años 70. Pablo Casado (entonces 35) se unió a ellos al frente en el verano de 2018 del PP, minado por casos de corrupción.

Uno tras otro tuvieron que salir por la puerta de atrás, muchas veces víctimas de su juventud y de sus excesos contra los viejos lobos. Finalmente, Pablo Casado llegaba último para tirar la toalla. El miércoles se retiró del Parlamento como líder de la oposición tras presuntamente encubrir una turbia operación de espionaje diseñada para socavar a Isabel Díaz Ayso, la presidenta de la Comunidad de Madrid, la estrella en ascenso del PP. Alberto Núñez Feijóo (60), presidente de la Junta de Galicia, es el favorito para sucederle.

licuefacción. El primero en tomar la salida fue Albert Rivera. Proveniente de Cataluña, donde se rompió los dientes a escondidas contra los separatistas, el hombre que quiso devolver a su país «el orgullo de su español» lidia con las consecuencias de la derrota de su partido en las elecciones de noviembre de 2019 tras haber estado en la antesala del poder, él y sus tropas obtuvieron solo el 6,8% de los votos, frente al 15% anterior. Luego se retiró de la vida política. “Al negarse a comprometerse con Pedro Sánchez (PSOE) en 2018-2019, privilegió su interés personal al querer todo o nada. Podría haber ministros de Ciudadanos en el Gobierno que orientaran sus políticas”, explicó recientemente a L’Opinion el politólogo Francesc Miralles. La reconversión del sector privado de Albert Rivera ya no es gloriosa. Fue admitido en un despacho de abogados en 2020, pero acaba de ser despedido por falta de resultados, según la prensa española. Dirigida por Inés Arrimadas, su formación está ahora en licuefacción.

Pablo Iglesias llegó al poder como número dos de Pedro Sánchez, como parte de un Gobierno de coalición con el PSOE, y abandonó la vida política activa en mayo de 2021 tras su derrota en las elecciones a la Asamblea de Madrid. Luego se presenta «como el chivo expiatorio que moviliza las pasiones más oscuras y más reñidas con la democracia». “La derecha y la prensa lo acusaron principalmente de aspirar al poder y de tener ambiciones personales. Lo cual en realidad no es cierto. Siempre dijo que no se quedaría al frente de Podemos indefinidamente», ha dicho Francesc Miralles. El exdirigente de la izquierda radical, que cambió de look al cortarse la cola de caballo, no ha desaparecido del todo del panorama mediático. Además de su carrera universitaria, se le puede ver en programas de radio y televisión. Feminización de Podemos obligatoria, Ione Belarra le sucedió como secretaria general.

Reyes Godino

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