Marruecos-España, un deshielo en tres etapas

Es un día muy movido el del 18 de marzo de 2022 en las relaciones marroquí-españolas. En la carta dirigida al Soberano por el Presidente español, Pedro Sánchez destaca que España considera la Iniciativa de Autonomía Marroquí, presentada en 2007, como la base más seria, realista y creíble para resolver el contencioso del Sáhara marroquí.

El jefe del gobierno español reconoció no sólo la iniciativa de autonomíapero aguantó destacar los esfuerzos serios y creíbles de Marruecosen el marco de las Naciones Unidas, para encontrar una solución mutuamente aceptable a esta disputa regional mientras se subrayan los lazos históricos entre los dos reinos y los intereses compartidos por los dos pueblos.

El jefe del Gobierno español también expuso en su mensaje el enfoque y el rumbo a seguir en el futuro. Los dos países deben construir una nueva relación basada en la transparencia y la comunicación permanente, el respeto mutuo y la abstención de cualquier acción unilateral. recomendó. También aseguró que España actuará en esta perspectiva respecto a Marruecos, país al que calificó de gran amigo y aliado.

Este mensaje demuestra también que España cumplirá siempre con sus obligaciones para con nuestro país y que tanto Marruecos como España están decididos a afrontar los retos comunes, en particular la lucha contra los flujos migratorios que están experimentando, con espíritu de cooperación. Todas las acciones que los dos reinos pretenden tomar están dirigidas a garantizar la estabilidad y la integridad territorial de los dos países.

Tras este mensaje, Rabat emitió una nota de prensa en la que elogiaba la posición de Madrid y sus compromisos constructivos con la integridad territorial de Marruecos. La iniciativa española permitirá plantearse una nueva, clara y ambiciosa hoja de ruta, decía la nota de prensa, que estará en la línea del espíritu del discurso del Soberano del pasado 20 de agosto. Recordemos que durante este discurso, Su Majestad ha llamado a la nación a iniciar una etapa sin precedentes en las relaciones entre nuestros dos países, basada en la confianza, la transparencia, la consideración mutua y el respeto de los compromisos.

Para cerrar el círculo, y en un tercer paso, el Gobierno español anunció en un comunicado que ha comenzado una nueva etapa, basada en el respeto mutuo, la transparencia y la comunicación permanente entre Marruecos y España. Que sus objetivos serán asegurar la estabilidad, soberanía, integridad territorial y prosperidad de las dos naciones.

El Gobierno español reafirma así su intención de afrontar los retos comunes, en particular la gestión de los flujos migratorios y la reanudación de la circulación de personas y mercancías entre Marruecos y España. Para lograr estos objetivos, acogió con satisfacción la programación de visitas del jefe de su diplomacia, y posteriormente del presidente del Gobierno español, a Rabat para inaugurar esta nueva etapa entre ambos reinos.

Por estos tres mensajes en un día, mensaje a Su Majestad, nota de prensa de nuestra diplomacia y comunicado del gobierno español, se perfila una nueva configuración del partenariado marroquí-español. No faltan los problemas y las disputas entre los dos países y solo una voluntad política clara puede crear una dinámica nueva, franca y constructiva para aliviar las tensiones sin dañar a ninguno de los socios.

En un mundo turbulento donde hay muchos conflictos, la sabiduría en España finalmente ha ganado la partida para reconectarse con su vecino del sur. Nuestros dos países, responsables de la seguridad del Estrecho de Gibraltar y del Mediterráneo occidental, no pueden dar la espalda indefinidamente. La iniciativa de Madrid, que llega en un momento justo después de la de Berlín unas semanas antes, no puede sino alegrarnos. Esperemos ahora que la Unión Europea siga los pasos de sus dos miembros influyentes reconociendo el Plan de Autonomía como la única salida a la disputa entre nosotros y Argelia.

Sin embargo, este desarrollo no debe hacernos olvidar que Sánchez tendrá a sus oponentes políticos sobre sus espaldas y una fracción de los funcionarios electos en el parlamento español que intentarán debilitarlo. Dentro de las Cortes, muy a nuestro pesar, los asuntos marroquíes se asocian a menudo con los problemas electorales e internos del reino ibérico.

La coalición de gobierno, encabezada por el PSOE, en este caso correría el riesgo de sufrir las consecuencias de su acercamiento a la reconciliación con Marruecos. Argelia, que mantiene lobbies antimarroquíes en España, a través de la intervención del Polisario, hará, como es habitual, todo lo posible para frenar esta nueva dinámica.

Las negociaciones diplomáticas exitosas generalmente se realizan en pequeños pasos, discretamente, a puerta cerrada, antes de cualquier anuncio público. Es lo que ha probado Marruecos con Estados Unidos, Alemania y ahora España. En Argel tenemos que preguntarnos qué nuevo planteamiento debemos tomar contra el Madrid y cómo podemos recuperar la iniciativa.

Podemos imaginarnos a los decisores argelinos, como siempre, preparando su revancha y poniendo sobre la mesa sanciones económicas contra Madrid, que probablemente incluirán el cierre del único gasoducto de Medgaz que aún les conecta con España. Los que atraviesan Marruecos, Gazoduc Magreb-Europa, GME, ya lo han denunciado en su serie de irreflexiones. ¿Se atreverán esta vez a cometer esta idiosincrasia con un país europeo? † ¿Se están disparando en el pie? Es posible, la sabiduría no siempre es el bien más compartido.

Flavio Lizana

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